Alcalde Mario Reyna irrumpe en Albarracín y los ‘vivos del chip’ huyen dejando vitrinas tiradas

El alcalde Mario Reyna no llegó a pasear. Cayó al Emporio Comercial Albarracín con Policía, Ejército y toda la parafernalia del “estado de emergencia” como si fuera temporada final de El Patrón del Chip. Y bastó que el primer chaleco azul asome la esquina para que medio centenar de “emprendedores de dudosa procedencia” salgan disparados, dejando vitrinas, celulares y hasta sus sueños de negocio tirados en la vereda.

En cuestión de minutos, la Municipalidad y la PNP incautaron cientos de aparatos tecnológicos que —oh sorpresa— no tenían ni una factura, ni una caja, ni una bendición. Solo IMEI borrado y cara de “recién encontradito”.
El operativo forma parte del flamante Comando de Coordinación Operativa, ese escuadrón que promete apagar celulares en las cárceles, detener motos con dos pasajeros y meterle lupa a todo lo que huela a negocio turbio. Esta vez les tocó a los chips, los celulares “repatriados” y las autopartes que parecían más veteranas que el puente viejo.

Los agentes detuvieron a los comerciantes que no lograron huir y revisaron locales donde los teléfonos parecían multiplicarse como panes, pero sin milagro: todos “presuntamente robados”.
Así, entre gritos, puertas cerradas a medio camino y vitrinas abandonadas como si fueran muebles viejos, el operativo dejó claro un mensaje: en Albarracín, por lo menos hoy, se acabó la fiesta. Mañana… ya veremos.

