Santiago ejecuta megaoperativo y despeja calles tomadas por el desorden vehicular

SANTIAGO – En una mañana que empezó con sirenas y terminó con calles despejadas, la Municipalidad Distrital de Santiago lanzó un operativo inopinado que desarmó, por unas horas al menos, el caos que se había convertido en rutina. Seis grúas —alineadas como piezas de un ajedrez urgente— avanzaron por las arterias más congestionadas del distrito para recuperar el espacio público y restablecer el orden que el tráfico había devorado.

Los Ángeles, Bellavista, Belenpampa, Pucutupampa, Capillalloc y la avenida Perú fueron el escenario de una jornada que dejó decenas de vehículos remolcados. Autos, combis y camionetas inmovilizadas en zonas prohibidas, terminales fantasmas y paraderos improvisados cayeron uno tras otro. La Policía de Tránsito acompañó el despliegue, mientras inspectores municipales documentaban cada movimiento con la precisión de un parte policial.

“Estas acciones no se detendrán. Santiago merece un tránsito libre y seguro para todos”, sostuvo el alcalde Mgtr. Sergio Sullca Condori, en un mensaje breve pero cargado de intención política: el desorden no será tolerado, al menos no bajo su administración.

El operativo se articuló con las municipalidades de Cusco, Wanchaq, San Jerónimo y San Sebastián, una alianza poco común que permitió actuar con rapidez en un distrito donde la informalidad ha aprendido a moverse con la agilidad de una sombra.

La comuna anunció que los controles serán progresivos y continuos. El objetivo: ordenar la ciudad, liberar las vías y recordarle a los conductores que la calle no es un depósito ni un terminal improvisado. En Santiago, donde cada cuadra libraba su propia batalla contra el congestionamiento, el mensaje quedó claro: la vía pública vuelve a ser pública.

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