Chamaca se levanta: bloqueo del corredor minero expone la marginación estatal en Chumbivilcas

Chamaca, distrito herido pero jamás silenciado, volvió a encender la mecha en Chumbivilcas. Lo que el Gobierno central llama “diálogo pendiente”, las comunidades lo resumen en una frase más honesta: años de abandono, maltrato y marginación desde Lima.
Desde las primeras horas de este martes 11 de noviembre, los pobladores salieron nuevamente a las carreteras con carteles en mano, cansados de esperar respuestas. Afirman que incluso recibieron un comunicado del MEF informando que no hay presupuesto para las obras emblemáticas del distrito, lo que terminó por romper la paciencia colectiva.

Esta vez, la respuesta fue la toma del corredor minero y el bloqueo del paso hacia Las Bambas.
La población acusa que el Estado aparece únicamente para firmar actas y tomar fotografías, pero cuando toca cumplir, los ministros desaparecen y los compromisos se congelan. Y lo que irrita más es que Chamaca sí tiene presupuesto, pero sigue tratada como si no existiera: 35 millones de soles para su camino vecinal, 21 millones para salud y partidas importantes para obras de saneamiento siguen atrapadas en trámites, gestiones inconclusas y una indiferencia burocrática que ya pasó de vergonzosa a criminal.

A esto se suma el reclamo de que las múltiples solicitudes enviadas al Gobierno central jamás obtuvieron respuesta.
La realidad es despiadada: Chamaca aporta al corredor que sostiene una de las minas más grandes del país, pero sigue con carreteras rotas, postas que apenas funcionan y comunidades que cargan agua como si fuera 1950. Mientras los convoyes mineros avanzan, la inversión pública no llega.
El bloqueo también ha afectado el tránsito vehicular en puntos estratégicos del corredor, paralizando unidades de transporte y vehículos de carga, mientras contingentes policiales han llegado a la zona para “resguardar el orden”.
El bloqueo hacia Las Bambas no surgió de la noche a la mañana. Es el último capítulo de un conflicto que se arrastra desde hace años en Chumbivilcas. En los últimos meses se sumaron paros en Ccapacmarca, nuevos bloqueos en Livitaca y Velille por compromisos incumplidos, denuncias de expansión de minería ilegal y mesas de diálogo que avanzan solo cuando la protesta se vuelve inevitable.
Chamaca no es el problema: es el síntoma. El síntoma de un Estado que escucha tarde, promete rápido y cumple nunca.

Dirigentes comunales señalan que el distrito ya no está dispuesto a aceptar el papel de actor secundario en el corredor minero. “Si para que nos atiendan hay que cerrar el paso a Las Bambas, lo haremos las veces que sean necesarias”, advierten. Y no les falta razón: cada bloqueo en la zona ha logrado algo que ningún ministro consigue hacer en una visita protocolar, que es obligar a Lima a mirar a Chumbivilcas.
Los dirigentes también responsabilizan a las autoridades actuales por la falta de diálogo efectivo y por no cumplir compromisos suscritos en mesas técnicas anteriores.

Chamaca exige respeto, inversión y la ejecución de proyectos que ya tienen presupuesto y respaldo técnico. No pide regalos. Pide ser tratada como parte del país, no como un apéndice olvidado del sur andino.
La tensión crece, y el mensaje es claro: si el Gobierno continúa postergando a Chamaca, el corredor minero volverá a temblar.


