Vergüenza en Machu Picchu: maltrato, hostigamiento y abandono en los Baños Termales de Aguas Calientes

Machu Picchu, Cusco. – Lo que debería ser un espacio de relajación y descanso para visitantes nacionales y extranjeros, hoy es sinónimo de mala atención, descontrol y evidente deterioro. En los Baños Termales de Aguas Calientes —conocidos también como “las termas de Machu Picchu”—, cuatro trabajadores del lugar acosaron y hostigaron a un periodista que se encontraba documentando el estado de las instalaciones, mientras acompañaba a un amigo que ingresó a las piscinas este sábado alrededor de las 7:30 a. m.

Desde el ingreso, el ambiente fue hostil. El personal del complejo exigía reiteradamente mostrar boletos y pases, pese a que ya se había realizado el pago correspondiente. Uno de los empleados incluso intentó retener el boleto de ingreso, lo cual abre una seria sospecha de irregularidades o posibles actos de corrupción. “Si hacen eso con cada visitante, de cinco en cinco están robando”, denunció el comunicador.

Ya dentro del recinto, la persecución continuó: un segundo trabajador volvió a exigir comprobantes, un tercero se acercó con tono amenazante, y finalmente un cuarto —identificado como supervisor— confrontó al periodista cuando este registraba imágenes de las plantas y el entorno. Sin identificarse, le exigió mostrar su credencial de prensa y se negó a entregar el libro de reclamaciones, incumpliendo flagrantemente la normativa de atención al usuario.

“Le pedí que se identifique, no quiso. Le pedí el libro de reclamaciones, tampoco. Dijo que lo tenía él, pero nunca me lo entregó. En la puerta insistí y lo mismo: nadie se responsabilizó”, relató el afectado.

隣 Instalaciones en ruinas: mayólicas rotas, pintura descascarada y abandono total

Más allá del maltrato, lo que se observa en el complejo es una clara falta de mantenimiento. Las paredes lucen despintadas, las mayólicas están rotas, manchadas y sucias, y los espacios de descanso muestran signos de abandono y antigüedad alarmante.

Los visitantes que antes acudían a disfrutar de las aguas termales naturales de Machu Picchu hoy prefieren evitarlas. “Solo los que no saben entran, los demás ya conocen el estado real y no regresan”, comentó uno de los usuarios frecuentes.

A simple vista, las mayólicas no han sido cambiadas en años y los alrededores presentan malos olores y filtraciones, lo que genera una pésima impresión en un destino turístico que recibe miles de visitantes al año y es la antesala al monumento más famoso del Perú.

⚠️ Falta de control municipal y ausencia de capacitación

La administración del complejo recae en la Municipalidad Distrital de Machu Picchu (Aguas Calientes), que hasta el momento no ha emitido ningún pronunciamiento sobre las denuncias de maltrato ni sobre el deterioro de las instalaciones.

Resulta urgente que el municipio y las autoridades regionales de turismo capaciten al personal, implementen una supervisión constante y garanticen la existencia del libro de reclamaciones, documento obligatorio por ley. Lo ocurrido refleja no solo una falta de empatía y profesionalismo, sino también una cadena de negligencias que empañan la imagen turística del país.

️ Preguntas sin responder

¿Quién fiscaliza el cobro de entradas y la entrega de boletos?

¿Por qué el personal se niega a entregar el libro de reclamaciones?

¿Cuánto presupuesto destina la municipalidad para el mantenimiento del complejo?

¿Cuántas denuncias o quejas ha recibido el área de turismo en el último año?

Un llamado urgente

No se puede hablar de “Destino Machu Picchu” mientras los servicios turísticos públicos se encuentran en estado deplorable. El maltrato al visitante y el abandono de la infraestructura son inadmisibles en un lugar que representa al Perú ante el mundo.

La comunidad local, los empresarios turísticos y los medios de comunicación exigen respuestas inmediatas. Machu Picchu no puede seguir siendo solo un destino de postal, mientras sus espacios públicos se caen a pedazos y su personal agrede a los propios visitantes.