Palmeiras vs Flamengo: la Copa Libertadores que dejó basura, peleas y tragedia en Lima
Lima amaneció desbordada. No era un sábado cualquiera: Palmeiras y Flamengo, los gigantes brasileños, habían tomado la capital para la final de la Copa Libertadores 2025 en el Estadio Monumental U. Más de 50Calles sucias, violencia, alcohol desbordado y alteración de la convivencia.000 hinchas llenaron calles, parques y malecones, transformando la ciudad en un escenario de fiesta, tensión y tragedia.En Miraflores, la Calle de las Pizzas y el Parque Kennedy se convirtieron en epicentros de caos: basura, botellas, restos de comida, parrillas improvisadas y consumo de alcohol. Algunos incluso usaron las calles como urinario. Los bares y locales se llenaron, pero la masiva presencia superó cualquier control: peleas, disturbios y violencia se multiplicaron.
En Barranco y Larcomar, terrazas y escaleras se saturaron; el malecón quedó colapsado, marcado por basura y desorden. La rivalidad explotó en enfrentamientos callejeros y, en la Costa Verde, la tragedia alcanzó su punto máximo: Caue Brunelli Dezotti, hincha de Palmeiras, murió al golpearse la cabeza en un Mirabús.La llegada de tantos hinchas dejó un impacto económico real: hoteles, restaurantes y comercios recibieron un flujo extraordinario de visitantes, con ingresos estimados en 55-75 millones de dólares. Pero el beneficio no justifica los daños: Calles sucias, violencia, alcohol desbordado y alteración de la convivencia.
La ciudad aprendió en horas lo que la logística y la planificación urbana aún no habían previsto: el fútbol masivo puede ser bendición económica, pero también un desafío de convivencia que Lima debe controlar para no pagar con su orden y seguridad.

