Trujillo, en estado crítico: hospitales rebasados, morgue al límite y ayuda retenida tras la inspección de la Contraloría

La Contraloría desplegó esta semana a más de 70 auditores en La Libertad para revisar, sin anestesia, cómo se están prestando los servicios públicos. Lo que encontraron en hospitales, morgues y almacenes humanitarios exhibe un sistema que funciona a trompicones y autoridades que administran la emergencia como si fuera rutina.

En el Hospital Belén, la emergencia arrastra un déficit de unas 30 camas que obliga a que pacientes permanezcan más de doce horas en camillas, atrapados en un limbo entre la espera y el dolor. A esto se suma la casa de fuerza inconclusa, una obra que debía entregar energía estable desde mayo y sigue paralizada, comprometiendo servicios esenciales y empujando al hospital a trabajar sobre una infraestructura frágil.
La situación en la Morgue de Trujillo es más crítica: las seis cámaras de refrigeración están saturadas y almacenan más de un cuerpo por compartimiento. Los residuos líquidos de las necropsias se vierten sin tratamiento al alcantarillado, un riesgo sanitario evidente que nadie ha corregido. El laboratorio de biología molecular continúa sin implementarse, las muestras se hacinan, los ascensores están inoperativos y el sistema contra incendios no funciona, configurando un escenario que mezcla precariedad y peligro.

El COER tampoco escapa al desorden. Los auditores encontraron alimentos próximos a vencer que no han sido distribuidos, además de un almacén usado como depósito de documentos y sin registros confiables de entradas y salidas. En la Municipalidad Provincial de Trujillo, los ambientes destinados a utensilios y bienes humanitarios están ubicados en el complejo deportivo Chan Chan, donde abundan filtraciones y humedad.

La Contraloría emitirá informes preventivos y otorgará 45 días a las autoridades para corregir lo hallado. El reloj ya corre y las excusas también empiezan a agotarse.


