TRUJILLO: «EL PASAJE»,EL RESTAURANTEDONDELA BASURA SALIA MASRAPIDO OUE LOSPLATOS

En pleno Centro Histórico, el restaurante “El Pasaje” volvió a poner en evidencia esa creatividad empresarial que tantos dolores de cabeza le da a la ciudad: convertir la calle en desagüe personal. Una denuncia ciudadana —de esas que llegan cuando ya no hay forma de ignorar el olor— obligó a la Municipalidad Provincial de Trujillo a caer de sorpresa en el local del pasaje San Agustín.
Lo que encontraron no fue exactamente “comida criolla”: había aguas residuales bajando por la vereda como si fuera decoración, utensilios en estado terminal, vajilla que ya había perdido la voluntad de vivir y una cocina que parecía competir por el premio a “Espacio Menos Apto Para Preparar Alimentos 2025”.

A eso se sumó un detalle mínimo, casi insignificante, que seguro al dueño se le pasó por puro descuido: no tenían el certificado ITSE vigente. Nada grave, solo el documento que dice que tu establecimiento no va a matar a nadie en caso de incendio, derrumbe o simple funcionamiento cotidiano.
Tras ver el panorama, el equipo de fiscalización abrió un Procedimiento Administrativo Sancionador. En cristiano: les cayó todo el peso de la municipalidad, que ahora promete que los operativos seguirán “las 24 horas”. Suena ambicioso, pero considerando que algunos locales trabajan en modo “fuera de la ley”, quizá no queda otra que vigilarlos como guardería.

Trujillo intenta ser una ciudad ordenada. Pero mientras ciertos restaurantes sigan confundiendo el centro histórico con un drenaje público, queda claro que la fiscalización no solo es necesaria: es urgente, diaria y, por lo visto, con guantes bien gruesos.


