Cusco: líder en inversión educativa… mientras sus colegios se caen a pedazos

#Cusco | El Gobierno Regional del Cusco se presenta como campeón nacional en inversión educativa gracias a S/ 886 millones adjudicados por obras por impuestos. Pero ese número, exhibido sin contexto, sirve más para la vitrina institucional que para contar la historia completa. Porque una región no lidera en educación cuando presume montos adjudicados, sino cuando sus escuelas dejan de ser un riesgo para los alumnos que las ocupan todos los días.
La realidad desmiente el triunfalismo oficial con cifras duras y actuales. Según la Contraloría, a inicios de 2026 Cusco lideraba el listado nacional con 382 obras paralizadas, más que cualquier otra región del país. El propio Instituto Cusqueño de Economía elevó la alarma en mayo: la región acumula 6,887 obras paralizadas por más de S/ 12 mil millones, la mayoría proyectos de infraestructura básica ejecutados por gobiernos locales. Y en el terreno específico de educación, el IPE ha documentado que 68.7% de las instituciones educativas de la región están en riesgo de colapsar, con una brecha que supera los S/ 10 mil millones. La Contraloría, además, ha detectado deficiencias en 57 instituciones educativas de las 13 provincias, y en 2026 abrió otro operativo de supervisión sobre 30 colegios estatales más, justo antes del inicio del año escolar.

Paruro: el rostro concreto de la cifra abstracta, y una crisis que escaló
Los números regionales dejan de ser estadística cuando se aterrizan en un caso como el de Paruro. Ahí, cuatro instituciones educativas permanecen con obras inconclusas y avances irregulares desde hace entre dos y cinco años: la I.E. Sagrado Corazón de Jesús, la I.E. Virgen del Carmen, la escuela inicial Juan Velasco Alvarado y el colegio Hermanos Ayar.
El caso más grave sigue siendo el de Sagrado Corazón de Jesús: la obra debía ejecutarse en siete meses, pero lleva más de dos años sin concluir y está paralizada desde agosto de 2025, con apenas un 34% de avance. La I.E. Virgen del Carmen está algo mejor, con 76%, pero las otras dos instituciones también arrastran retrasos y necesidades pendientes. En conjunto, más de 500 estudiantes de la provincia enfrentan condiciones inadecuadas para aprender.
El conflicto escaló en marzo de 2026: directores, docentes y padres de familia viajaron hasta la sede del Gobierno Regional en la ciudad del Cusco para exigir respuestas. René Aguayo, director de Sagrado Corazón de Jesús, apuntó a una causa estructural detrás del estancamiento: los constantes cambios en las gerencias regionales, que habrían frenado el avance de las obras cada vez que un proyecto empezaba a tomar ritmo. Los representantes educativos exigieron la presencia del propio gobernador Werner Salcedo en la provincia y el reinicio inmediato de las obras.
Paruro no es una excepción, es la norma
Lo que pasa en Paruro tiene nombre y apellido en otras partes de Cusco. En Choquepata (Quispicanchi), una I.E. fue declarada inhabitable hace años, pero más de 400 niños siguieron asistiendo a clases en condiciones precarias mientras el proyecto de reemplazo no avanzaba: la misma secuencia de «se reconoce el riesgo, se anuncia la obra, la comunidad queda atrapada en trámites».

En Espinar, la obra de la I.E. 56208 de Cruz Cunca, valorizada en S/ 11.2 millones, llegó con retrasos que pusieron en riesgo el inicio del año escolar 2026. La Contraloría detectó que el consorcio ejecutor presentó documentación inexacta para acreditar a su personal clave, y además encontró deficiencias en los módulos de contingencia que debían garantizar la continuidad de clases mientras avanzaba la obra. Ni la obra principal ni el plan B funcionaron como debían.
El otro lado del presupuesto
A esto se suma que, en el propio presupuesto regional de este año, la partida de inversión sufrió un recorte de S/ 213 millones en recursos determinados respecto al año anterior. Es decir: al mismo tiempo que se anuncia inversión privada récord vía obras por impuestos, el propio Gobierno Regional redujo su capacidad de financiar obra pública directa, y además muestra una incapacidad crónica para destrabar lo que ya tiene en cartera. El contraste es incómodo: se publicita lo que llega de fuera (OxI) mientras se contrae lo que depende de la gestión propia, y mientras tanto, en Paruro, cientos de estudiantes siguen esperando que alguien reinicie una obra que ya debió estar lista hace más de un año.
Conclusión
Vender como éxito absoluto un monto adjudicado, sin mencionar estas cifras, es una maniobra cómoda. Adjudicar no es terminar. Firmar convenios no es construir. Cusco puede estar primero en el ranking de montos comprometidos por OxI, pero también lidera a nivel nacional en obras paralizadas —382 proyectos, dentro de un universo regional de casi 6,900 obras detenidas—, tiene 57 colegios observados por la Contraloría (y 30 más bajo nueva supervisión), casi el 69% de su infraestructura escolar en riesgo, un recorte de S/ 213 millones en inversión propia, y provincias enteras —Paruro, Choquepata, Espinar— repitiendo el mismo guion de obra anunciada y luego abandonada. El verdadero balance está lejos de ser el que se anuncia en redes sociales.
En la gestión del gobernador Werner Salcedo, las obras que se paralizan ya no sorprenden: se repiten. Y la pregunta que queda en el aire es la misma que hicieron en marzo los padres y directores de Paruro, frente a la sede del Gobierno Regional: ¿cuántas obras más tienen que detenerse para que alguien asuma responsabilidad?

